Thursday, October 06, 2005

Cuando la nada llena...

Cuando desperté, sentí tus dedos arañándome la piel, pero no era contigo con quien soñaba, ya nada tenía que ver contigo, ni conmigo, aunque la vida fuese mía, ya nada tenía que ver, ni siquiera ese insoportable olor. Olor a sexo.

Te desperté, te fuiste, aunque nunca estuviste. Te grité antes de irte, te susurré en silencio que pensaras en mí cuando no tenía la certeza de añorar que me pensases.

- Vete! - te dije, pero ni parpadeaste, ni me miraste, nada! tampoco susurraste que te querías quedar, ni dos veces, ni tres, como habías hecho en otras ocasiones, con media palabra habría bastado, te habrías ido igual...

Te vestiste, con esa camiseta estabas muy guapa anoche, aunque hoy no me lo parecías... esa era la verdad.

- Vete!!!! - repetí, aún más alto que antes, aún retumbaba la palabra en la pared cuando me paré a mirarte, cosa que tu no hiciste. Mírame, pensé, pero no te lo dije, tan sólo quería quedarme tranquilo, saber que no llorabas. ¿Hubiese importado? no me habría ablandado el verte llorar, no habría cambiado nada, habría seguido con las mismas ganas de echarte y de gritarte.

Con voz temblorosa me dijiste adiós, y no me importó, es más, me alivió, al fin te ibas.

Me tumbé en la cama, no pensaba en ti, tampoco en la chica con quien soñé. Hacía mucho que pensar ya no me interesaba.

Fue entonces cuando te eché de menos, no por querer abrazarte o besarte, nada de eso, te eché de menos por el mero hecho de no tener a quien gritar. Por sentirme solo.

La soledad se podía palpar, no era más que una puta. Una puta que llevaba tacones, sus pasos se oían por mi casa. Me tapé con la almohada para no tener que oirla, pero ésta sólo olía a soledad. Vi una mancha de carmín en mi cuello, estaba furioso, alargué mi mano, podía tocarla, podía decirle que era solo mía, aunque sólo fuese la media hora que había pagado por ella.

Me abalancé sobre ella, follándola, arañándola, tirándole del pelo... con rabia, con furia, con todo aquello que había guardado mientras gritaba que te fueses, pero no sentí nada, ni placer, ni remordimiento, nada... y comprendí que la nada a veces llena.

Descubrí entonces a la soledad en un rincón, jugando a las cartas con la tristeza...

2 Comments:

Blogger Tisbe said...

me remito a maneras.. y a esa puta noche. me debes mas de una vida por traerme tantos recuerdos. (has vueltoo xD)

Thursday, October 06, 2005 10:41:00 PM  
Blogger Cannat said...

Vale... vida y media... se cierra la puja, lo tomas o lo dejas? :P

Thursday, October 06, 2005 11:45:00 PM  

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