Thursday, August 18, 2005

Penumbra II

Pensar que mis manos hacía tiempo que habían empezado a temblar...

Ya no eran tersas, suaves, ahora estaban ajadas y arrugadas, y mis ojos... hacía mucho que habían dejado de luchar contra la penumbra en la que me hallaba perdiendo todo su brillo de golpe...

Quería leer, alimentarme de palabras, escogí otro de esos libros abandonados a su suerte y vi uno que estaba ahogándose por el polvo que lo cubría... no le dejaba respirar, y pensé en ser inmortal como ese libro, en tener pensamientos infinitos, según la mente de quien los leyera, como las personas que son juzgadas por unas y por otras, incluso a veces peor que un tribunal.

No veía la luz desde hacía tiempo, porque no quería morir viendo el sol, la penumbra era mi aliada, nos habíamos hecho amigas hace tiempo, pasando juntas las páginas ya amarillas de ese libro que tanto me hacía pensar... y que martilleaba mi cabeza como si sus palabras escritas fuesen hachas, o a saber que cosa peor.

Ya no soy una niña, ni mucho menos, pensaba cada vez que me miraba reflejada en mis propias lágrimas.

Pero pensar no servía de nada.

La melancolía volvió a juntarse con mi tristeza y se fueron juntas a pensar en mundos distintos y a vagar por sueños que ya no eran realizables. Sueños en los que volvía a ser una apuesta joven de ojos azules, grises ya por ese tiempo que no me quiere ni mirar...

Me había encerrado en una cárcel de mentiras porque ya no recordaba la verdad, me había atrapado yo sola en un pasado que no me quería, que me mataba por el tiempo y la necesidad de gritar, pero de nuevo, nada de eso importaba.

La rabia volvía a rugir en mi estómago invadiéndolo de ese hambre que se siente por vivir cuando ya no se tiene vida que vivir, ni muerte para morir. Y no quería quedarme atrapada en esta penumbra por siempre, queriendo volver a ser joven, viendo mi piel tersa de nuevo, sin manchas ni arrugas, sin temblores, viendo mis ojos brillar por un mundo que tengo ante mí, aunque no sea verdad.

Y pensar que el polvo también me cubría a mi misma, ahogándome, pero no tenía fuerzas ni para sacudirmelo de encima, sabiendo que lo que realmente quería sacudir eran ya mis años marchitos.

Miré a mi alrededor, no vi nada más que soledad... no vi nada más que un jarrón cuyas flores yacían en la mesa... y pensé en su único verdugo, el paso del tiempo...

2 Comments:

Blogger Tisbe said...

lo estaba esperando.. te lo dije, el primero dejaba entrever que habria segundas partes. no se si recuerdas cierto relato mio, la descripcion de una mujer.. pues se me ha venido a la kabeza con cada palabra, como si eso mismo que has escrito pudiese ser una continuacion, o un preambulo, quien sabe..

Friday, August 19, 2005 12:27:00 AM  
Blogger Cannat said...

aun tenemos que escribir algo a medias... lo espero... y sí lo pensé por lo que dijiste, en un principio dije, no va a tener segunda parte, pero te hice caso... el caso es saber si se kedan en dos, o continuar... pero... cuando parar?

Friday, August 19, 2005 12:38:00 AM  

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